En los debates realizados en el campus Fernando May y en Concepción, el candidato instó a la comunidad a recuperar la "pasión UBB" mediante un cambio profundo en la gobernanza basado en la transparencia, el trato gentil y la participación.
La Universidad del Bío-Bío se encuentra en un umbral histórico donde la participación activa de su comunidad es el único camino hacia una renovación legítima y con sentido de pertenencia. En el reciente debate de los cinco aspirantes la rectoría para el periodo 2026-2030 realizado en el auditorio del campus Fernando May de la sede Chillán, el candidato Ricardo Ponce Soto reivindicó estos espacios de diálogo como pilares esenciales para construir una institución que no solo escuche, sino que integre a todos sus estamentos en la toma de decisiones.
Con una visión transformadora, el profesional hizo un llamado a romper con la inercia del pasado para instaurar una rectoría que se involucre genuinamente con las escuelas y departamentos, asegurando que el futuro de la universidad depende de su capacidad de evolucionar hacia un modelo más humano y democrático.Durante sus intervenciones, Ponce planteó la necesidad de dar un giro radical en el mando universitario y, a su juicio, el modelo requiere de una reingeniería de su cultura organizacional.
“La universidad no puede seguir haciendo lo mismo. No puede pasar cada cuatro años que estemos aquí en este mismo lugar discutiendo los mismos problemas, los mismos dolores con las mismas personas”, sostuvo.Ponce valoró profundamente la instancia convocada por la Comisión Electoral, utilizándola para proponer una gestión que reemplace la jerarquía tradicional por una red de colaboración. En este sentido, definió su proyecto bajo la consigna de un “liderazgo para servir”, subrayando que esto “no es un eslogan, es un nuevo ethos para la universidad, es una nueva forma de vivir universidad”.
Para el candidato, este cambio implica “pasar de la verticalidad a la horizontalidad, de la lejanía a la gentileza” en el trato cotidiano con académicos, funcionarios y estudiantes.Respecto a la transparencia institucional, Ponce fue categórico al afirmar que “la democracia se cura con más democracia”, proponiendo una “agenda cero de burocracia” y un fortalecimiento de los entes colegiados como el Consejo Superior y el Consejo Universitario. Asimismo, concluye su participación en ambos debates con una reflexión sobre el rol de la universidad en la formación integral de los jóvenes, señalando una deuda histórica con el desarrollo del deporte y la cultura, pues, a su juicio, “el arte es lo único que trasciende el ser humano”.
La comunidad universitaria está llamada a decidir entre la continuidad o este cambio profundo en las próximas elecciones a rector, que se llevarán a cabo el 23 de junio. Este proceso electoral, el primero bajo los estatutos de 2024, representa la oportunidad de hacer que, como sostiene Ponce, “la UBB esté primero”.
